Il Farnesino / Servus     Óleo sobre lienzo     100 x 70 cm    2006

 

Il Farnesino / Servus

Pintado en: Roma 

Comentario del Autor:

El título original de esta obra era "Il Farnesino", entendido como diplomático, empleado de la Farnesina: obra que pensé en realizar allá por 1980 cuando una colega mía, refiriéndose a un superior jerárquico en la carrera diplomática dijo, en dialecto romano: "¡Tiene cara de culo!".

En ese momento no entendía exactamente lo que significaba, pero esa expresión me llamó tanto la atención que decidí que algún día le dedicaría un cuadro (¡a la expresión, por supuesto!): una obra que creé después de aproximadamente veinte años.

En este período, sin embargo, me di cuenta de que estos individuos tienen el don de actuar hacia los demás de manera diametralmente opuesta: son arrogantes hacia quienes desempeñan un papel inferior en la sociedad y serviles hacia cualquiera que en la sociedad desempeñe un papel más importante. En consecuencia, frente a un colega jerárquicamente inferior se comportan como si fueran seres superiores a Dios; antes superiores jerárquicos, políticos y los "más poderosos" en general, se arrastran como gusanos.

Se trata de un cáncer genéticamente presente en la mayoría de quienes gozan de un estatus en la estratificación social (¡pensemos en cómo se comporta un mayordomo con los demás sirvientes!).

Cambié, pues, el nombre dr la obra, añadiendo, en latín, "Servus", que significa servil, entendido en su peor sentido.

Una descripción artísticamente brillante, con algunas pinceladas magistrales, la hace uno de los más grandes escritores soviéticos, Nicolaj Gogol, a quien doy la palabra. ¡Disfruta la lectura!

Extraído de Las almas muertas de Nikolaj Gogol:

“Pongamos, por ejemplo, que haya una oficina – no aquí, sino en la ultima Thule- y que en dicha oficina haya un jefe.

Os lo ruego, ¡observadlo cuando se sienta frente a sus subalternos y decidme si no quedáis aterrorizados y sin habla!

Dignidad, nobleza...¿qué otras cosas no expresa su cara? No queda otra cosa que tomar un pincel y pintarlo: ¡es un Prometeo, un auténtico Prometeo! Escruta como un águila, camina con porte majestuoso y paso medido.

Pero en cuanto el águila deja su oficina y se acerca al despacho de su superior con los papeles bajo el brazo, ¡se convierte en un polluelo de andar saltarín que hace que se te caigan los brazos!”